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Nuestra Historia

Luego de un largo viaje de 25 días, Don Blas Caffarena Chiozza se desembarca del vapor inglés columbia en el puerto de Iquique en 1888, con una pequeña maleta y unos pantalones hechos por su madre. El muelle vacío era prácticamente lo único que lo esperaba.

Pero a este italiano de tan solo 19 años, poco le importó, en su mente había espacio tan solo para dos palabras: trabajar y surgir. A los pocos años viajó a Italia a buscar a su mujer Ana Morice, con quién formó una linda familia y tuvieron 7 hijos. Volviendo a Chile empezó varios negocios, en los cuales tuvo alegrías y penas, pero nunca perdió el entusiasmo y ganas de trabajar.

Ya era 1917 cuando su cuñado le mostró unas máquinas que le habían llegado de Estados Unidos con las cuales se podían hacer medias y calcetines, estuvo varios días mirándolas, sin saber usarlas y a sus 48 años partió a Nueva York decidido a aprender sobre ellas. Después de 8 meses regresó a Iquique rescató las máquinas y puso el hilado para poder empezar. El trabajo debía hacerlo manual, pues no tenían motor, la producción comenzó a aumentar, llegaban órdenes y pedidos de todo el país.

Después de 30 años con su familia en Iquique decide dar un gran salto y toma un barco que lo deja en Valparaíso y llegando a Santiago en 1920.

Semanas de trámites, arreglos y limpieza fue lo que necesito la familia Caffarena Morice para instalarse en San Pablo 510, las máquinas llegaron rápido, no había tiempo que perder, los primeros meses no había operarios y todo era hecho por la familia, trabajaban muchas horas, desde muy temprano hasta muy tarde en la noche. Los hijos apoyaban los fines de semana, su señora se encargaba de las ventas y encomiendas, mientras Don Blas escribía cartas, hacía pedidos y llevaba los libros. Los clientes se duplicaban y empezaban a ver los frutos del esfuerzo. En 1928 encontró una Casona grande en Cueto esquina con Compañía, el espacio perfecto para su familia y el negocio.

Llegó 1930 una década marcada por la gran depresión, lo que no hizo tropezar a Blas, al contrario, las nuevas políticas económicas impulsaron el crecimiento textil. En 1935 no había mujer chilena que no se jactara al lucir unas panties Caffarena, que eran hechas de seda natural.

Desafíos y creatividad a destajo fueron los dos conceptos que marcaron la década de los 60 en Caffarena. Hasta esos años la familia era la voz de la empresa, la que dirigía y trabajaba intensamente.

Hicieron un viaje a Inglaterra a comprar máquinas más modernas para hacer calcetines, con las antiguas que quedaron sin uso, se le ocurrió hacer Beatles, llamados así en honor a la famosa banda inglesa. También crearon panties sin costura, sumaron colores y materialidades, diseñaron productos y aumentaron el número de empleados.

Todo sucedía bajo la mirada de “las chicas Caffarena”, como solían decirles a las hijas de Blas. Trabajadoras incansables, madrugadoras y excesivamente puntuales, llegaban a las 7 de la mañana, eran acogedoras y cercanas con sus trabajadores.

La empresa creció y ya no daban abasto para cumplir con toda la demanda de productos. Así es como en 1969 se instalan en un gran sitio de la comuna de Maipú, lugar donde se construiría la nueva fábrica. Varias bodegas, cuatro plantas productivas y alrededor de 500 empleados serían parte de la historia de Caffarena. Todo eso y más albergó lo que fue y sigue siendo hasta hoy, el corazón y centro de operación de esta marca.

En los años 70 se destinó a tecnologizar la empresa, a automatizar procesos y mejorar la calidad. Mientras se diseñaba ropa inspirada en catálogos y revistas extranjeras, se organizaban desfiles en lugares exclusivos como el Club de la Unión y se preparaban lanzamientos de productos inspirados en Paris.

Aparte del ya mencionado Beatle, se crearon las panties con diseño y la famosa Chemissette (camiseta de panty) y la cadena de tiendas crecía a lo largo de todo Chile.

En los últimos años del siglo XX, para la mayoría de las mujeres pensar en panties era pensar en Caffarena. Un gran posicionamiento que tomó aún más sentido cuando la empresa pasó a dominar el 65% del mercado de panties en Chile, momento en el que se decidió empezar a exportar los productos a Perú, Argentina, Uruguay y México. Con gran éxito logran incorporar sus productos en el cátalo de ventas de Victoria Secret en Estados Unidos.

Durante los primeros años del siglo XXI, con una cadena de tiendas muy consolidada en Chile, empieza una transformación enfocada en lo comercial, y se abre una oficina en oriente con base en Shanghai, para la producción e incorporación de otras categorías, donde destacamos las poleras y los leggins, junto con las ropa interior y trajes de baño.

Al cumplir 90 años ya la compañía estaba dirigida por la cuarta generación de la Familia.

En el año 2019, se cruzan las fronteras en forma directa y se abre la primera tienda Caffarena en el extranjero en Lima, Perú.

¡El 2020 Caffarena cumple 100 años!